El aprendizaje colaborativo supone una preparación previa para el docente, ya que la práctica de este modelo educativo, implica el conocimiento especializado de técnicas y el uso adecuado de herramientas. El facilitador o tutor, debe en primer lugar, realizar una adecuada selección de grupos, preferiblemente heterogéneos, ya que la diversidad de conocimientos aptitudes y actitudes logran un efecto integrador en el proceso de aprendizaje colaborativo. La asignación de tareas supone una previa y adecuada selección de las mismas, tomando en cuenta las características de cada grupo y de sus miembros. La participación del docente involucra el saber intervenir en el momento preciso en que los estudiantes miembros de un equipo de trabajo requieren de orientación, corrección, retroalimentación, evaluación y autoevaluación.
Además, el trabajo colaborativo supone una gran responsabilidad individual para cada miembro del grupo, que se traduce en un interés sincero de procurar el auto aprendizaje y la coparticipación en el aprendizaje del resto del equipo, sin mezquindad, en donde la competitividad se torna casi nula y se intercambia por un trabajo proactivo y sinérgico. Como consecuencia, podrá obtenerse un aprendizaje que toca no sólo la parte cognitiva de los participantes, sino también aspectos emocionales y sociales.
Por otro parte, es imperativo que el estudiante socialice desde un primer momento, es decir, se requiere de una interrelación en la que los participantes más que complementarse, se integren. En esta integración, es fundamental expandir las capacidades individuales de cada miembro de equipo para interrelacionarse, y esta también es una de las labores del docente facilitador.
En el ámbito de la educación interactiva a distancia, la labor del docente en el proceso de socialización de los grupos de participantes se suaviza un poco, las tecnologías de la información y comunicación (TICs), sirven en gran medida para lograr éste cometido, a través de un gran número de recursos que la nueva modalidad educativa pone a disposición de las partes que interactúan en el proceso de aprendizaje.
En conclusión, el avance de la sociedad y la tecnología empuja inexorablemente a una especie de reingeniería de la educación en la que éstas novedosas modalidades de aprendizaje deben ser integradas al sistema tradicional, de forma tal, que no se entienda como la competitividad de unas modalidades con otras, sino como la evolución del sistema educativo en adaptación de una sociedad en constante cambio y con el aprovechamiento de los adelantos tecnológicos.
Para una mayor comprensión del tema, puedes hacer clik aquí y para obtener referencias sobre experiencias reales de docentes en el uso de esta modalidad puedes hacer clik aqui
Además, el trabajo colaborativo supone una gran responsabilidad individual para cada miembro del grupo, que se traduce en un interés sincero de procurar el auto aprendizaje y la coparticipación en el aprendizaje del resto del equipo, sin mezquindad, en donde la competitividad se torna casi nula y se intercambia por un trabajo proactivo y sinérgico. Como consecuencia, podrá obtenerse un aprendizaje que toca no sólo la parte cognitiva de los participantes, sino también aspectos emocionales y sociales.
Por otro parte, es imperativo que el estudiante socialice desde un primer momento, es decir, se requiere de una interrelación en la que los participantes más que complementarse, se integren. En esta integración, es fundamental expandir las capacidades individuales de cada miembro de equipo para interrelacionarse, y esta también es una de las labores del docente facilitador.
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En conclusión, el avance de la sociedad y la tecnología empuja inexorablemente a una especie de reingeniería de la educación en la que éstas novedosas modalidades de aprendizaje deben ser integradas al sistema tradicional, de forma tal, que no se entienda como la competitividad de unas modalidades con otras, sino como la evolución del sistema educativo en adaptación de una sociedad en constante cambio y con el aprovechamiento de los adelantos tecnológicos.
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1 comentario:
Hola Walther, estoy de acuerdo contigo en las reflexiones que haces sobre el tema, pienso que es muy cierto que los equipos sean heterogéneos, esto es fundamental para el éxito, no sería aprendizaje colaborativo donde todos los miembros del grupo tengan las mismas condiciones de aprendizaje, por mi parte siempre trato de elegir los grupos de esta forma, los escojo de manera intencional dependiendo a su rendimiento académico con respecto a la materia que imparto, también me gusta separar los grupos que forman ellos mismos, para evitar el “efecto polizón”, aquellos estudiantes que no trabajan, sino dejan que los demás desarrollen el trabajo.
Asimismo enfatizo mucho en la evaluación formativa, que no tenga calificación, pues considero que el aprendizaje colaborativo fluye con más naturalidad, que cuando existe la presión de la calificación.
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